Insignia del Apollo 13
Fuente*: Wikipedia

Los supersticiosos pensaban que, por ser el 13, las cosas podrían salir mal. Muchos, incluso, tal vez llegaran a calificar la misión de fracaso aunque, posteriormente, se la llamó «fracaso exitoso»…

Sea como fuere, el Apollo 13, para mí, es uno de los símbolos de la capacidad de lucha, superación y perseverancia de los seres humanos, para salir de los atolladeros en los que nos metemos nosotros solitos.

Pero bueno, estoy opinando antes de explicaros la historia. Os dejo con ella y, después, juzgad vosotros mismos: ¿éxito o fracaso?, ¿casualidad o mala suerte por ser el 13?

Lanzamiento del Apollo 13. KSC
Fuente: NASA

Lo que está claro es que en la NASA no se creían aquello de la mala suerte. ¿Por qué iban a ir mal las cosas, si la misión se había preparado como todas las demás?

Mattingly durante un entrenamiento en un tanque de agua
Fuente: NASA
Saturn V de Apollo 13 siendo trasladado desde el edificio de ensamblaje hasta la plataforma de lanzamiento.
S69-41988 001
Fuente: NASA
Mattingly, Lovell y Haise durante un entrenamiento
Fuente: NASA
Lovell durante un entrenamiento de simulación de superficie Lunar.
Fuente: NASA

Es más, la NASA apostó por desterrar aquella superstición del número 13 y optó por una hora de despegue más que tentadora…

Tripulación definitiva del Apollo 13: Lovell, Swigert y Haise
Fuente: NASA

Así, el Apollo 13 fue lanzado el 11 de abril de 1970 a las 13:13:00, hora local de Houston (19:13:00 UTC), con rumbo a las Tierras Altas de Fra Mauro, llevando a bordo a los astronautas James A. Lovell (Comandante), John L. Jack Swigert (Piloto del CMOdyssey), y Fred W. Haise (Piloto del LMAquarius). Este último, sustituía a Ken Mattingli, a quien el equipo médico de la misión obligó a quedarse en tierra por haber estado en contacto con el virus del sarampión durante los días anteriores al despegue, sin haber pasado la enfermedad previamente ni estar vacunado, hecho que le hacía susceptible de padecerla justo durante la misión.

Pero este no iba a ser el único contratiempo de la misión, ni mucho menos…

Tripulación original del Apollo 13: Lovell, Mattingly y Haise.
Fuente: NASA

Cuando hacía tan solo escasos minutos que la nave había despegado, un nuevo percance puso a prueba los templados nervios de los tripulantes y del control: el motor central de la segunda fase del Saturn V dejó de funcionar debido a las oscilaciones pogo; por suerte, todos respiraron tranquilos cuando comprobaron que el fallo se podía compensar fácilmente, haciendo funcionar durante más rato los otros cuatro motores y, posteriormente, el de la tercera fase.

Superada esta pequeña prueba, la misión parecía seguir su curso previsto. Todo indicaba que sería una más; «simplemente» la tercera excursión a nuestro satélite, llegando a ser calificada por los medios de comunicación como «rutinaria», hasta que, casi 56 horas después del lanzamiento, cuando ya habían completado unas tres cuartas partes del recorrido hacia la Luna (v. fig. 1, más abajo), y el CM y el LM ya estaban acoplados desde hacía muchas horas, algo hizo que este viaje sufriera un cambio imprevisto y terrible.

Lovell ocupando su posición en el LM durante la misión.
Fuente: NASA

He aquí un resumen de la secuencia de sucesos que tuvo lugar (los que seáis muy frikis o tengáis ganas, en este enlace podéis ver la cronología detallada y completa de aquellos momentos críticos):

  • 55h 52m 58s: CAPCOM (comunicador de Houston) les pide que, cuando puedan, pongan en marcha los ventiladores de los tanques de hidrógeno y oxígeno, cuya función era homogeneizar la distribución de los gases en sus respectivos recipientes.
  • 55h 53m 06s: Swigert pone en marcha los ventiladores.
  • 55h 54m 51s: Después de detectar diversas oscilaciones en los indicadores de temperatura y presión del tanque de oxígeno número 2, acompañadas de alteraciones en el suministro eléctrico, los astronautas oyen una explosión acompañada de unas vibraciones en la nave.
    Aunque ellos todavía no lo saben, y atribuyen todo esto a un impacto accidental con un meteorito, la verdadera causa ha sido un cortocircuito, debido a un recubrimiento de teflón deteriorado en uno de los cables de los ventiladores.
  • 55h 54m 53s: Se detectan alteraciones en los indicadores de actitud (horizonte artificial) de la nave. El tanque de oxígeno número 1 pierde presión, porque las tuercas de los paneles que recubrían el sector del nº 2 han salido disparadas y han agujereado al nº1.
  • 55h 55m 01s: Las células de combustible 1 y 3 dejan de funcionar, ya que el choque mecánico ha cerrado sus válvulas de acceso de oxígeno. En consecuencia, la nave se queda sin energía eléctrica.
  • 55h 55m 20s: Swigert y, enseguida, Lovell, comunican a Houston que tienen un problema: «Houston, we’ve had a problem». 
Houston we’ve got a problem
Fuente*: Wikipedia Commons

A mí, personalmente, lo que más me maravilla de los astronautas, ya lo he comentado en otras ocasiones, es esa sangre fría que parecen mantener en todo momento; se les está yendo a pique la nave, en medio de la nada y, sin embargo, hay que ver la calma con la que lo dicen por la radio…

Pues bien, ahora ya todo el mundo sabía que había un problema, ¡y grave!

La explosión principal desencadenó una vertiginosa cascada de averías en serie que, en cuestión de segundos, acabó dejando al módulo de servicio prácticamente inutilizable, sin energía eléctrica (aparte de las baterías) y sin suministro de oxígeno y agua, haciendo que el control de Tierra se viese obligado a ordenar a los astronautas que apagasen todos los sistemas del CM que no fuesen imprescindibles.

SM después de la explosión, visto desde el LM/CM el día 17 de abril de 1970
Fuente: NASA

A partir de aquel preciso instante, entró en discusión si la misión debía continuar tal cual estaba planeada o si, por el contrario, se debía anular el alunizaje.

Finalmente, el objetivo de la misión dio un giro de 180º. La Luna ya no importaba. Fra Mauro podría esperar al Apollo 14 porque, ahora, el único asunto primordial, que mantendría ocupados al 100% de la plantilla del control, sería traer de vuelta a casa a los tres hombres que flotaban a la deriva en el espacio, a tres días de distancia de la Tierra.

Algunos miembros importantes del equipo de control de la misión (izq.-dcha.): astronautas Donald K. Slayton, director de operaciones de vuelo; astronauta Jack R. Lousma, comunicador; y astronauta John W. Young, comandante de la tripulación de reserva del Apollo 13. Sentados (izq.-dcha.): astronauta Ken Mattingly y astronauta Vance D. Brand, comunicador. 
Fuente: NASA

Pero ¿cómo hacerlo? ¿Se podía dar la vuelta y regresar, sin más?

Los medios de que disponían para ello, una nave muerta -el Odissey-, y un improvisado bote salvavidas diseñado originalmente para albergar a dos personas durante dos días -el Aquarius-, no prometían grandes milagros en aquella quimérica empresa.

Sin embargo, el fracaso no era una opción que pudiesen contemplar. Había que conseguirlo, y punto.

El primer paso fue decidir la estrategia a seguir para el viaje en sí.

La alternativa contemplada en los planes de emergencia de la misión era dar la vuelta desde donde estaban, pero no era factible; la nave ya se hallaba bajo la influencia de la gravedad lunar, y habrían necesitado más energía y combustible del que disponían para lograrlo.

De este modo, la única solución pasaba, obligatoriamente, por entrar en una trayectoria de regreso libre circumlunar, que consiste en aprovechar la fuerza gravitatoria de la Luna para impulsar la nave hacia el camino de regreso a la Tierra, un sistema que permitió ahorrar una valiosísima energía que podía necesitarse más adelante.

Trayectoria circumlunar seguida por el Apollo 13.
Fuente*: Wikipedia

Para conseguir el cambio de dirección que les condujese a dicha trayectoria, fue necesario hacer un breve encendido de los propulsores del LM. Desde Houston les indicaron el tiempo que debía durar, y la dirección que debían tomar, y los astronautas lo tenían que ejecutar de forma manual. Así, Swigert se encargó de controlar el tiempo de encendido, Haise del cabeceo de la nave, y Lovell de la maniobra de giro y de apretar los botones de encendido y apagado cuando Swigert se lo indicase.

La tensión fue máxima durante los breves instantes que duró la maniobra ya que, si no hubiese salido bien, les habría hecho estrellarse contra la superficie lunar o perderse en el espacio para siempre. Tal fue la expectación con la que se vivió toda esta situación desde la Tierra, que incluso se organizaban plegarias en las iglesias para rezar por los astronautas…

A continuación, después de entrar en órbita lunar, la nave permaneció unos minutos sobrevolando la cara oculta del satélite, durante los cuales, las comunicaciones se cortaron. 

Mientras nuestros tres hombres flotaban a escasos kilómetros del otro lado de la Luna (para Lovell, por cierto, era la segunda vez que pasaba tan cerca de ella sin llegar a tocarla), en la Tierra, el equipo de control (y todo el país) contenía la respiración en medio de un angustioso silencio, sin saber cómo iban las cosas a bordo.

Cara oculta de la Luna mostrando el cráter Tsiolkovsky desde el Apollo 13
Fuente: NASA

Pero, afortunadamente, la modificación de trayectoria funcionó, y la nave emprendió el regreso a casa.

No obstante, no podían cantar victoria. Todavía les separaban muchos kilómetros del hogar, y todos los esfuerzos que realizasen para mantener con vida a los tres astronautas, podrían llegar a resultar insuficientes.

En esta etapa de la abortada misión, la dedicación y entrega total de un gran equipo humano, en el que estuvo incluido Ken Mattingli, fue absolutamente crucial.

Había que encontrar la forma de mantener con vida a los astronautas en unas naves que presentaban serios problemas:

  • El CM se quedaba sin energía, pues la explosión había gastado casi todo el oxígeno, que era utilizado no solo para respirar, sino para producirla.
  • El LM estaba diseñado para albergar a dos astronautas durante dos días, y no a tres durante tres días.

En consecuencia, y con el objetivo de ahorrar el máximo de energía posible para el momento previo a la reentrada, en que se necesitaría que los sistemas del CM funcionasen a tope, se «apagó» el CM y el LM redujo el consumo a la mínima expresión.

Sin embargo, esto acarreó un nuevo problema: el frío.

Lovell intentando descansar en la gélida nave
Fuente*: Wikipedia

La baja temperatura, además de empeorar más todavía las ya precarias condiciones de alimentación y descanso en que se encontraban los astronautas (la comida estaba semicongelada y casi no podían dormir), provocó la condensación de la humedad ambiental en los paneles de mandos, cosa que hizo temer un posible cortocircuito cuando los sistemas volvieran a activarse. Afortunadamente, esto último no sucedió gracias al cuidadoso aislamiento del cableado.

Pero eso no fue todo. Una nueva contrariedad ponía en juego la vida de los tres hombres.

Se trataba del CO2.

Para eliminarlo, y que los astronautas no muriesen asfixiados, se utilizaban unos filtros, tanto en el módulo lunar como en el módulo de mando. Los filtros del LM estaban sobresaturados, y los del CM, que estaban bien, no se podían utilizar porque el módulo estaba fuera de servicio. La solución parecía obvia: poner los del CM en el LM… Pero no podía ser tan fácil: los del primero tenían forma cuadrada, y los del segundo, circular. Por lo tanto, no encajaban.

Bajo extrema presión, haciendo acopio de toda su creatividad e ingenio, el equipo de Houston estudió cómo adaptar ambos dispositivos con el material de que disponían a bordo y, finalmente, utilizando bolsas de plástico, cartón, cinta adhesiva y un calcetín usado, consiguieron acoplarlos.

El prototipo del denominado «buzón», creado por el Manned Spacecraft Center para filtrar el CO2 del Apollo 13, es mostrado en el centro de control de la misión.
Fuente: NASA

Después de que se les explicase paso a paso a los astronautas cómo construir el dispositivo, y de que estos lo llevasen a cabo y lo instalasen, su supervivencia estaba asegurada. Al menos, de momento.

Vista del interior del LM del Apollo 13 mostrando el «buzón».
Fuente: NASA

Ahora bien, si alguien creía que ya estaba todo solucionado, se equivocaba…

La Tierra se veía cada vez más grande a través de las ventanillas del Odissey y del Aquarius, pero los astronautas todavía no tenían claro cómo conseguirían reactivar el módulo de mando para el último encendido de los motores, que tendría que encarar la nave en la dirección correcta para la reentrada, teniendo en cuenta la escasísima energía que quedaba.

La Tierra vista desde el Apollo 13 durante su viaje
Fuente: NASA

En Houston no eran ajenos a esta terrible realidad; un gran equipo de ingenieros, junto a Ken Mattingly, rediseñaron de arriba a abajo y ensayaron en el simulador una nueva secuencia de puesta en marcha, antes de explicársela punto por punto a los exhaustos astronautas.

Mattingly (izq.) hablando con la tripulación del Apollo 13 desde el control de la misión. A la derecha, Joseph P. Kerwin, uno de los comunicadores.
Fuente: NASA
Swigert (dcha) y Lovell (manos a la izq) realizando una de las adaptaciones necesarias a lo largo del viaje para que el Aquarius les sirviera de bote salvavidas. Atención a los agotados ojos de Swigert.
Fuente: NASA

Por fortuna, el nuevo protocolo también funcionó en la práctica.

Finalmente, tras abandonar primero al dañado módulo de servicio y, después, al Aquarius, que fue su bote salvavidas a lo largo de todas estas aventuras y desventuras, Lovell, Swigert y Haise realizaron la reentrada con éxito, y amerizaron en el Océano Pacífico sin más incidencias, el día 17 de abril a las 18:07:41 UTC.

Módulo de servicio fotografiado desde el LM después de ser abandonado antes de la reentrada. Lo que se ve en primer plano es el Módulo de mando. También se aprecia la Luna.
Fuente: NASA

Hasta la vista, Aquarius. Y gracias, fueron las palabras de Lovell al desacoplar el LM, poco antes de la reentrada.

Vista del Aquarius, fotografiado desde el CM después de desacoplarlo antes de la reentrada.
Fuente: NASA
Dos controladores en la Sala de Control de Operaciones de las Misiones, en Houston, instantes antes del amerizaje del Apollo 13.
Fuente: NASA
Amerizaje del Apollo 13 en el Océano Pacífico.
Fuente: NASA

La misión, finalmente, había sido un éxito. Un gran equipo humano lo había hecho posible: los tres hombres que mantuvieron la calma y la profesionalidad en todo momento, a pesar de saber que su vida estaba en juego, y todos los integrantes del equipo de Tierra que les apoyaron y cuidaron sin desfallecer, e hicieron posible su regreso a casa. 

¡Ah! Y no olvidemos el calcetín, el sarampión y el bote salvavidas que, sin lugar a dudas, también pusieron su granito (o granazo) de arena 😉

Llegada de los tres astronautas al buque Iwo Jima.
Fuente: NASA
Celebraciones en la Sala de Control mientras Lovell sale en la pantalla durante las ceremonias de recepción a bordo del Iwo Jima. En primer plano, fumando un cigarro, Eugene F. Kranz, director de la misión.
Fuente: NASA

Por cierto, no os creáis que después de semejante odisea los astronautas se tomaron unas vacaciones… ¡La siguiente fotografía fue tomada tan solo tres días después de su regreso!

Tripulación del Apollo 13 analizando la misión.
Fuente: NASA

Por supuesto, tratándose de una odisea tan digna de contar, en Hollywood no pudieron resistirse a hacer una película que, por cierto, os recomiendo encarecidamente. Apollo 13, dirigida por Ron Howard en 1995, explica los hechos ocurridos durante la misión con exhaustiva fidelidad y todo lujo de detalle.

Y hasta aquí hemos llegado… con el 13. Después de semejante aventura, ¿te atreves con el Apollo 14? 😉

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*Nota sobre las imágenes y otros archivos: En el momento de la publicación de este artículo, todas las imágenes que en él aparecen están calificadas por sus fuentes como de Dominio Público para usos no comerciales o políticos, o bajo licencia CC BY-SA 3.0 en los casos especificados. A continuación se citan, por orden de aparición, los autores o fuentes originales para los casos señalados con un asterisco a pie de foto, en los que la fuente indicada no es la original sino el lugar donde encontré la imagen durante la búsqueda de información:

Insignia del Apollo 13: By NASA – http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo13/html/s69-60662.htmlhttp://science.ksc.nasa.gov/history/apollo/apollo-13/apollo-13.html, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=969578

Houston we’ve got a problem: {{Information |Description={{en|1=This is a recording of the air to ground communication from Apollo 13 following an explosion in the number 2 oxygen tank }} |Source=http://www.freeinfosociety.com/sounds/apollo13-wehaveaproblem.mp3 |Author=Nasa |

Trayectoria circumlunar seguida por el Apollo 13: By AndrewBuck – Own work. Source for figures: Apollo 13 Mission Report, p. 3-2., CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3820068

Lovell intentando descansar en la gélida nave: By Jack Swigert / NASA – File:AS13-62-8990 (21985492451).jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=83176749

Secuencia de fotografías del rescate de los astronautas: NASA https://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/

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