One small step (Un pequeño paso)
(imagen de archivo vs. imagen parcialmente restaurada)
Fuente: NASA Johnson

El 21 de julio de 1969, a las 02:56:15 UTC, casi 600 millones de personas de todo el mundo estaban pendientes de sus televisores para presenciar, en directo, estas sobrecogedoras imágenes históricas: por primera vez, un hombre posaba sus pies sobre la superficie de otro cuerpo celeste, y resumía en una sola frase el alcance de este hecho tan cargado de simbolismo.

Un pequeño paso para un hombre, un salto gigante para la humanidad

Neil Armstrong
La tripulación del Apollo 11 descansando durante un entrenamiento
Izq.-dcha.: Aldrin, Armstrong, Collins
Fuente: NASA

Sin embargo, a estas alturas, y después de haber leído la historia previa al Apollo 11 a lo largo de las entradas anteriores de Caminantes del Cielo, ya sabemos que detrás ese «pequeño paso», hubo miles de personas que dieron sus propios pasitos para que este sueño se hiciera realidad.

Neil Alden Armstrong (comandante de la misión), Edwin Buzz Eugene Aldrin (piloto del LM) y Michael Collins (piloto del CM), los tres tripulantes de la legendaria nave, eran conscientes de ello, y así lo quisieron hacer constar cuando decidieron no inscribir sus propios  nombres en la insignia de la misión.

Insignia del Apollo 11
Fuente*: Wikipedia

Y ya que estamos hablando de la insignia, comentaré un par de curiosidades al respecto antes de seguir con la historia.

El águila representa a los EEUU, y porta una rama de olivo como símbolo de paz, aunque en el diseño original lo llevaba en el pico, y lo cambiaron para que las garras no quedaran en una postura que podría haber parecido agresiva. Por cierto, el ave dio nombre al Módulo Lunar (LM), Eagle (Águila), mientras que el Módulo de Mando (CM) fue nombrado Columbia en honor al ficticio cañón gigante de lanzamiento Columbiad, de la novela De la Tierra a la Luna, de Jules Verne.

Pero rebobinemos un poco. Empecemos la historia por el principio. En primer lugar, preparémonos, como hicieron los astronautas.

Un «poco» de entrenamiento…

Aldrin se entrena en un avión para simular baja gravedad
Fuente: NASA

La indumentaria adecuada…

Y, ahora sí, veamos cómo, cuatro días antes, los tres astronautas despegaban desde el Centro Espacial John F. Kennedy, impulsados por el Saturn V que llevaban a sus espaldas, dejando con el corazón en un puño a millones de personas del mundo entero, durante los ocho días que duraría la misión.

Y digo que todos se quedaban en vilo porque, aunque supuestamente las cosas debían funcionar bien, y lo previsto era que los tres hombres volvieran a la Tierra sanos y salvos, el presidente Nixon tenía preparado un discurso para pronunciar en caso de que se quedaran atrapados en la Luna…

Lanzamiento del Apollo 11
Fuente*: Ligths in the dark

Estas imágenes tenían lugar el día 16 de julio de 1969 a las 13:32 UTC. Tan solo 12 minutos más tarde la nave se encontraba en órbita terrestre, y a las 16:22:13 emprendía un viaje de tres días, hacia nuestro satélite, tras recibir el último impulso del Saturn V, que según explicaron en su primera rueda de prensa los astronautas, funcionó a la perfección, muy suavemente.

El «pequeño crucero» Tierra – Luna, transcurrió sin problemas, y la nave entró en órbita lunar tal como estaba planeado. Después de 30 órbitas, durante las cuales los astronautas se dedicaron a observar la superficie del satélite en general y el lugar de alunizaje en particular -el Mar de la Tranquilidad-, llegó uno de los momentos más cruciales: la separación del CM y el LM, y posteriormente el descenso y aterrizaje del Eagle.

Aunque siempre parece que los protagonistas de la misión durante las horas que siguieron fueron Armstrong y Aldrin, hay que tener muy en cuenta el importante papel de Collins, que era una pieza imprescindible en la misión ya que de él dependía en buena parte, y entre otras muchas cosas, la vuelta a casa.

En la maniobra de desensamblaje, Michael tenía que estar pendiente de pilotar el CM, tomar fotografías desde dos ventanillas distintas e inspeccionar visualmente el aspecto externo del LM. Todo a la vez. Después, mientras sus dos compañeros tenían el privilegio de pasear por la Luna, él debía estar preparado en todo momento por si se producía una emergencia y el Eagle volvía antes de lo previsto.

Durante los minutos que duró la maniobra, tal como dijo el comunicador (CAPCOM) de Houston, que en este caso era Charles Duke, los ingenieros y controladores se quedaron sin respiración.

Algo iba mal: el ordenador de a bordo les indicaba que se hallaban en una posición determinada dos o tres segundos antes de que ellos la confirmasen visualmente. Un pequeño error en la secuencia de puesta en marcha de la computadora, o el desfase de posición producido al desacoplar el Eagle del Columbia, había confundido a la máquina, que disparó dos alarmas (la 1201 y la 1202) al verse sobrecargada de datos erróneos que no daba abasto a procesar.

Armstrong preguntó al control qué hacían, y la respuesta, tras analizar las alarmas y la situación, fue seguir adelante si ellos creían que podían conseguir aterrizar en modo semiautomático. Inmediatamente se anuló el programa automático y el comandante tomó el mando de la nave y la pilotó visualmente (vamos, mirando por la ventanilla para saber dónde estaba), mientras Buzz le iba diciendo en voz alta los datos que mostraba el ordenador.

Huelga decir que se trataba de una operación sumamente delicada, en la cual los dos hombres se jugaban la vida, pues si aterrizaban sobre una zona cercana de relieve ligeramente accidentado, la nave se habría desestabilizado provocando una catástrofe.

Apollo 11: The complete descent
Fuente: NASA

A pesar de todas aquellas dificultades, que habrían acabado con los nervios de cualquiera, los astronautas refirieron más tarde que habían vivido la maniobra sencillamente como un momento de intenso trabajo, y como algo que entraba dentro de lo posible pero que duró un poco más de lo previsto. De hecho, cuando el Eagle se posó sobre la Luna, quedando tan solo combustible para 25 segundos, Armstrong todavía tuvo el humor de cambiar la frase ensayada para anunciar su aterrizaje, que tendría que haber sido «Houston, aquí el Eagle. Hemos aterrizado»:

Neil: Houston, aquí Base Tranquilidad. El Eagle ha aterrizado.

CAPCOM: Tranquilidad, copiamos que habéis aterrizado. Tenéis aquí un montón de personas a punto de ponerse azules. Volvemos a respirar otra vez. Muchas gracias.

NASA
Controladores de vuelo durante el descenso del LM
Izq.-dcha.: Charles DukeJames Lovell y Fred Haise
Fuente: NASA

Eran las 20:17:40 UTC del día 20 de julio. A partir de ese momento, Neil y Buzz tenían seis horas y media por delante para limpiar el LM de restos de envoltorios de comida y demás, disponer la nave para un supuesto despegue de emergencia que habría tenido lugar al cabo de dos horas, en caso de ser necesario -coincidiendo con la primera vuelta completa de Collins y el Columbia-, y preparar la actividad extravehicular (EVA), es decir, la excursión por la Luna.

Y ahora, antes de seguir, haremos nosotros también un pequeño intermedio, igual que hicieron ellos, para que os hagáis una idea de dónde viajaban y vivían los astronautas durante el vuelo hasta el satélite. Para ello, os recomiendo que echéis un vistazo a este enlace, en el que podréis ver con detalle y con efecto 3D, el interior del CM. Además, si os fijáis bien, descubriréis que en determinados puntos de las paredes hay anotaciones hechas a mano por los astronautas, cuyo significado se analiza aquí. Es que, lo que no esté en Internet…

Pues bien, ahora que ya hemos entrado en situación sobre la acogedora nave-vivienda, estamos en disposición de seguir con el curso de la misión.

Una vez embutidos los astronautas en sus trajes, con sus sistemas de soporte vital operativos, el LM fue despresurizado, Armstrong abrió la escotilla, e inició aquel histórico descenso por la escalerilla, tal como hemos visto en el vídeo del principio, hasta posar su pie izquierdo sobre la polvorienta superficie lunar.

Al cabo de tan solo siete minutos de haber tocado la superficie, el comandante tomó una pequeña muestra del suelo y la introdujo en una bolsa que metió en un bolsillo de su traje, para asegurarse, en caso de tener que abandonar la actividad por una emergencia, de llevarse al menos aquella pequeña muestra de material. Enseguida le siguió Aldrin, y pronto estaban los dos trabajando en las siete tareas principales que tenían encomendadas:

  • Montar una cámara de TV para grabar toda la actividad desde la superficie y retransmitirla a la Tierra.
  • Recoger unos 22 Kg de rocas lunares.
Rocas del segundo contenedor de muestras del Apollo 11
Fuente: NASA
  • Colocar el Laser Ranging Retro Reflectorque serviría para realizar mediciones precisas de la distancia Tierra – Luna, y al que, por cierto, hacen referencia en un episodio de la serie The Big Bang Theory 😀
  • Instalar el Passive Seismic Experimentcuyo cometido sería detectar movimientos sísmicos en la superficie del satélite, incluidos los producidos por meteoritos que cayesen.
  • Montar el Solar Wind Experiment, que recogería partículas del viento solar.
  • Plantar la bandera de los EEUU, especialmente diseñada para la ocasión, que después se caería al ser empujada por la propulsión del LM al despegar.
  • Hacer fotografías.
Huella del Apollo 11
Fuente: NASA

He incluido la toma de imágenes dentro de las tareas porque, aunque pueda parecer algo banal, no lo era en absoluto. Todas esas fotos, junto con los registros de voz y de vídeo, después servirían como documento de referencia a la hora de revisar y mejorar distintos aspectos de cara a misiones futuras, sin olvidar que algunas, en sí mismas, constituían datos importantes, como por ejemplo esta que veis aarriba, cuyo interés radica en el hecho de que la Luna tiene un polvo tan fino -llamado regolito– cubriendo toda su superficie, que todas las huellas quedaban marcadas con precisión extrema.

Para no alargarme demasiado, no me pararé a dar más detalles sobre los pormenores de cada uno de los experimentos y actividades, que podéis consultar en los enlaces que he puesto. En lugar de eso, os explico alguna anécdota y comentarios curiosos de los dos astronautas sobre la experiencia.

Cuando salieron del LM, enseguida se acostumbraron a la gravedad lunar, que es una sexta parte de la terrestre, y de hecho comentaron que les resultaba más cómodo moverse allí que en los entrenamientos y simulaciones que habían realizado en la Tierra. Sin embargo notaron que, mientras en nuestro planeta nos basta con anticipar nuestra vista un par de pasos por delante de donde caminamos, en la Luna era necesario prever cuatro o cinco, debido a que el terreno era muy irregular y bastante resbaladizo. Por este motivo Neil y Buzz recomendaron para próximas misiones que se incluyese en el horario un cuarto de hora o diez minutos de adaptación antes de empezar con las actividades propiamente dichas.

En el momento de colocar la cámara de TV, a Aldrin se le enrolló el cable en el pie en un par de ocasiones, y necesitó ayuda de Armstrong para desenrollárselo sin caerse. En situaciones como esa ambos hombres apreciaron la importancia de ser dos.

Durante la EVA, Nixon habló con los dos astronautas desde el Despacho Oval, y calificó aquella conversación como la «llamada telefónica más importante jamás realizada». El presidente tenía preparado un largo discurso para la ocasión, pero el representante de la NASA en la Casa Blanca le recomendó encarecidamente que fuese breve para no retrasar demasiado a los dos hombres en los objetivos que tenían marcados. Y tenía razón en su consejo.

Armstrong y Aldrin durante la llamada de Nixon
Fuente: NASA

Aun con todo, el tiempo que tenían Neil y Buzz para realizar todas aquellas tareas se hizo corto. El hecho de tenerse que adaptar al terreno y a las condiciones del satélite, hizo que algunas actividades durasen más de lo previsto, y se vieron obligados a pedir una prórroga a Houston. Después de estudiar la petición, el control les concedió 15 minutos más para poder finalizar los experimentos sin arriesgar sus vidas, de manera que estuvieron fuera del LM dos horas y media.

Sala de control de operaciones de la misión durante la EVA del Apollo 11
Fuente: NASA

Después de dos horas y media paseando por la Luna y trabajando duramente, había llegado el momento de volver a su pequeño refugio, no sin antes dejar sobre la superficie una bolsa con una serie de objetos simbólicos en representación de los cosmonautas rusos, y en recuerdo de los astronautas fallecidos del Apollo 1, así como un disco con mensajes de paz de varios países de la Tierra, y una rama de olivo de oro.

Cuando partieron, en la escalerilla de la fase de descenso del LM, también quedó la placa que podéis ver en la foto , con el siguiente mensaje grabado:

Aquí, unos hombres procedentes del planeta Tierra pisaron por primera vez la Luna en julio de 1969 d.C. Vinimos en paz, en nombre de toda la humanidad.

Placa en la escalerilla del Eagle
Fuente*: Wikipedia

Sin embargo, no todo iba a ser tan fácil, y la cosa más tonta que nos podamos imaginar, produjo uno de los instantes más tensos de la misión, al menos si hay que hacer caso a los registros de frecuencia cardíaca de Aldrin. En el momento en que el piloto del LM iba a entrar en la nave, tuvo una serie de dificultades porque no cabía bien por la escotilla. Dicho así no parece tan grave, ¿no? Pero si nos paramos a pensar en la situación, ya con poco oxígeno y energía en el sistema de soporte vital, con prisa por entrar, agotado después del exhaustivo trabajo y de muchas horas sin dormir… Pienso que se hace fácil comprender la angustia momentánea del astronauta. Afortunadamente todo acabó bien, y enseguida estaban los dos dentro del LM, que volvieron a presurizar para poder quitarse los trajes.

Muchas veces digo que una imagen vale más que mil palabras, y creo que esta de Neil, tomada después de la EVA, es de lo más elocuente. A mí, personalmente, me encanta su cara de felicidad, de satisfacción -y también de «agotamiento sano», como yo lo llamo-. Y es que durante la rueda de prensa que he citado antes, los dos astronautas se declararon «culpables» de haber disfrutado durante el tiempo que permanecieron fuera del Eagle, hasta el punto de sentirse como niños de cinco años en una tienda de golosinas. Desde luego tuvo que ser una experiencia alucinante. ¿O alunizante? 😉

Armstrong en el LM después del histórico paseo lunar
Fuente: NASA

Pero todo lo bueno se acaba, y tocaba ya intentar descansar un poco, aunque con no mucho éxito, pues hacía frío en el LM y no encontraban una buena postura para dormir.

Instrucciones para el despegue del Eagle pegadas en el panel de mandos
Fuente: NASA

Así que se dedicaron a recogerlo todo, y revisar los procedimientos que deberían seguir, y que tenían colgados de una pared, como veis en la foto de la izquierda, para después volver a despegar y reunirse con Collins en el Columbia.

En ello estaban cuando Aldrin, accidentalmente, rompió la palanca del interruptor automático que servía para poner en marcha el motor de la fase de ascenso del LM. No me puedo ni imaginar la sensación de «Tierra -o más bien Luna-, trágame» que debió de sentir el pobre hombre al ver lo que había roto, y la cara con que se lo diría a su compañero y a los de Houston…

Al incidente le sucedieron unos segundos de consternación, flotando la terrible idea en la mente de todos de que podían llegar a quedarse colgados en la Luna. Pero afortunadamente la inesperada solución vino de la mano de un rotulador que corría por allí, y que encajó perfectamente en la ranura del interruptor, pudiendo así accionar el sistema sin problemas. Hay que decir además, que si no hubiese sido así, todavía habría cabido la posibilidad de reconfigurar los circuitos eléctricos del LM para ponerlo en marcha.

Al cabo de poco rato de iniciar el despegue, el Columbia y la fase de ascenso del Eagle se acoplaban de nuevo sin problemas. Collins recordaría más tarde que el momento en que vio aproximarse al LM con sus compañeros dentro, constituyó uno de los instantes más felices de la misión, ya que tuvo la sensación de estar ya prácticamente en casa al ir a reunirse con ellos, a pesar de la larga distancia que les separaba de la Tierra.

Fase de ascenso del LM fotografiada desde el CM durante la maniobra del ensamblaje (LOR)
Fuente: NASA

El regreso de la Luna a la Tierra transcurrió casi sin incidentes -enseguida os explico lo del «casi»-, y la noche del 23 de Julio, durante la última retransmisión de TV que realizaron desde el espacio, los tres astronautas hacían público su inmenso agradecimiento y reconocimiento hacia todas las personas que habían puesto todo su empeño, energía y habilidades al servicio del Programa Apollo, haciendo referencia incluso a la voluntad de todas las personas de su país, y a todas las de cualquier otra parte del mundo que estuvieran escuchándoles y viendo. Collins dijo, además, que para ellos aquella misión permanecería como «un símbolo de la insaciable curiosidad de toda la humanidad por explorar lo desconocido».

Ahí va lo del «casi» que comentaba. No os lo perdáis porque tiene su gracia, sobretodo si tenéis niños a quienes podérselo explicar.

Las últimas comunicaciones con el Columbia se podían realizar únicamente a través de una antena situada en la Estación de Rastreo de Guam. Pero resultó que, en el último momento, un cojinete del sistema de rotación de la antena falló, impidiendo que esta se pudiese mover para mantener las transmisiones. Reparar el mecanismo habría requerido desmontar toda la maquinaria, cosa que era imposible porque no disponían de tanto tiempo. Así que el director de la estación, Charles Force, tuvo la genial idea de que tal vez engrasando más el cojinete roto, el artilugio podría seguir girando provisionalmente. Mas, ¡ay!, nadie en la estación tenía una mano tan pequeña como para poderla introducir en la ranura por la que se accedería a la pieza. Solo un niño sería capaz. ¿Un niño?… ¡su hijo de 10 años!

Sin perder un instante, Force fue a buscar a su hijo Greg y lo llevó de inmediato a la estación para que, con sus pequeños dedos, aplicase una buena cantidad de grasa sobre el cojinete. El apaño sirvió a las mil maravillas, y la antena volvió a funcionar sin problemas, haciendo posibles de nuevo las comunicaciones con la tripulación del Columbia, que posteriormente visitaría al pequeño para agradecerle su importante colaboración. En este enlace podéis leer la historia y en el siguiente audio podéis escuchar el registro sonoro al respecto grabado por un técnico del control de la misión.

Fuente: NASA

Lo que quedaba de misión ya fue coser y cantar.

El Columbia amerizó en el Océano Pacífico el día 24 de Julio, y los tres astronautas fueron transportados, embutidos en unos trajes de aislamiento biológico, hasta el portaaviones USS Hornetdonde fueron confinados en una cabina de cuarentena móvil, desde la cual recibieron la visita de Nixon y, más tarde, de sus esposas. Este cubículo les sirvió de medio de transporte hasta el Área de Acogida de Tripulación en el Laboratorio de Recepción Lunar del Centro Espacial Lyndon B. Johnson, donde permanecieron 21 días en prevención de una improbabilísima -y ahora sabemos que imposible- contaminación biológica procedente de la Luna.

Yo no sé, pero si hubiese sido ellos, creo que me habría subido por las paredes de la dichosa cabina. Salir de una estancia de ocho días en la lata de sardinas que eran el CM y el LM, y meterse en otra… Pero bueno, era su trabajo y acababan de protagonizar una de las mayores aventuras de la Humanidad.

Apollo 11 introduction
Fuente: NASA Johnson

Lo que siguió a la cuarentena os lo podéis imaginar: festejos varios, visitas de cortesía, actos sociales, ruedas de prensa… Pero eso ya no es harina de este costal, así que, como dijo Armstrong antes de cortar las comunicaciones con Tierra la noche del 23 de julio, «Buenas noches desde el Apollo 11».

¡La aventura continúa en Apollo 12: regreso a la Luna!

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*Nota sobre las imágenes y otros archivos: En el momento de la publicación de este artículo, todas las imágenes que en él aparecen están calificadas por sus fuentes como de Dominio Público para usos no comerciales o políticos. A continuación se citan, por orden de aparición, los autores o fuentes originales para los casos señalados con un asterisco a pie de foto, en los que la fuente indicada no es la original sino el lugar donde encontré la imagen durante la búsqueda de información:

Despegue del Apollo 11: NASA

Insignia del Apollo 11: By NASA – http://history.nasa.gov/apollo_patches.html (direct link), Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1049515

Placa en la escalerilla del Eagle: Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=517980